1. Vía oral:
El medicamento se administra por la boca. Es la
vía más habitual, ya que es una forma cómoda y sencilla de tomar la medicación.
También es segura (en caso de sobredosificación
se puede efectuar un lavado gástrico o inducir el vómito). Como inconvenientes
destacaremos que la absorción no es rápida (el intestino delgado es la zona de
absorción más importante), que parte el fármaco puede sufrir procesos de biotransformación
en el aparato digestivo por acción de los jugos gástricos o por inactivación
hepática y la posible irritación de la mucosa gástrica. Las formas
farmacéuticas que se toman por vía oral son los comprimidos, cápsulas, grageas,
jarabes, soluciones, suspensiones y granulados.
2. Vía
sublingual:
El comprimido se coloca debajo de la lengua, una
zona de absorción rápida, y se deja disolver. Así se evita la acción de los
jugos gástricos y la inactivación hepática. No se traga. No es necesario tomar líquidos. Es una vía de
urgencia en algunos casos.

3. Vía tópica:
El medicamento se aplica directamente en la zona
a tratar, puesto que normalmente se busca una acción local. La intención es
acceder a la dermis (la piel se divide en epidermis, dermis e hipodermis), algo
muy influenciado por el estado de la piel. Así, la absorción es menor en la
vejez y mayor en la infancia. Las formas farmacéuticas para aplicación por vía
tópica más habituales son los polvos, soluciones, cremas, lociones, geles,
pomadas y ungüentos.

4. Vía
transdérmica:
Es la vía que utilizan los parches transdérmicos
para administrar fármacos que pueden pasar a través de la piel.

5. Vía
oftálmica:
Los medicamentos se aplican directamente en el
ojo. Se busca una acción local. La biodisponibilidad es baja, pero esta vía
permite alcanzar concentraciones de principio activo elevadas. Existe absorción
a nivel de la córnea. Es muy importante que el envase no toque el ojo durante
la aplicación del fármaco para evitar contaminaciones. Pueden ser soluciones
(colirios) o pomadas.

6. Vía ótica:
La vía ótica está limitada a la aplicación
tópica de fármacos en el oído externo. Sólo permite una acción local. La forma
farmacéutica empleada en este caso son las gotas óticas.
7. Vía
intranasal:
El medicamento actúa en la mucosa nasal. Se
suele aplicar en forma de pomada o soluciones (gotas y nebulizadores).

8. Vía
inhalatoria:
La absorción del principio activo tiene lugar a
través de la mucosa. Los efectos son locales o sistémicos (generales). El
medicamento se administra mediante nebulizadores (transforman los líquidos en
un vapor frío” o inhaladores. Los inhaladores permiten el uso de polvo o de
líquido. Los inhaladores dosificadores presurizados suministran una dosis con
cada pulsación.

9. Vía rectal:
Se administra el medicamento a través del ano.
La absorción por vía rectal es buena al ser una zona muy vascularizada por las
venas hemorroidales. Además, se evita el paso por el hígado de la sangre que
lleva el fármaco desde la mucosa rectal (evitamos el llamado “efecto de primer paso”.
Se utilizan supositorios y enemas.

10. Vía vaginal:
El medicamento se introduce en la vagina y la
absorción se lleva a cabo a través de la membrana lipoidea. Normalmente se
buscan efectos locales. Por esta vía se utilizan pomadas, comprimidos y óvulos
vaginales. Casi siempre vienen acompañados de un aplicador, así que es muy
importante leer el prospecto para saber usarlo correctamente.

11. Vía
parenteral:
El medicamento se administra mediante una
inyección. Las vías de administración parenteral más importantes son la
intravenosa, intramuscular y subcutánea, pero existen otras menos utilizadas
como la intraarticular, intracardiaca, intraarterial, intratecal, peridural,
etc. La vía parenteral es una vía de urgencia. La respuesta es muy rápida.
ü Vía
intravenosa: El medicamento se
inyecta directamente en una vena. Se utilizan venas superficiales o cutáneas
para inyectar solamente líquidos. La distribución es muy rápida al llegar el
fármaco directamente a la sangre. Eso hace que sea muy difícil frenar sus
efectos, sean adversos o no. Es por ello que esta vía de administración no es
preferente, pero sin duda es la más rápida. Se pueden administrar grandes
volúmenes de medicamento.
ü Vía
intramuscular: El medicamento se
inyecta en un músculo (brazo, nalga…). El tejido muscular está muy
vascularizado, por lo que el líquido inyectado difunde entre las fibras
musculares y se absorbe rápidamente. El volumen inyectado por esta vía es
pequeño. Normalmente no más de 5 ml.
ü Vía
subcutánea: El medicamento se
inyecta bajo la piel. Normalmente en el abdomen o en el muslo. No es una zona
muy vascularizada, por lo que la absorción es lenta. Se pueden inyectar
pequeñas cantidades de medicamento (en torno a los 2 ml) en forma de suspensión
o solución. También se pueden administrar pellets o comprimidos de liberación
sostenida. Al utilizar esta vía de administración se busca una absorción lenta,
duradera y sostenida.


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